sábado, 13 de agosto de 2016

LA CREACIÓN, NUESTRA CASA COMÚN

LA CREACIÓN
 
El hombre moderno, cada vez más, trabaja por dominar y dirigir el universo. Convierte al mundo en dios que oculta al verdadero Dios. De ahí que sea urgente restaurar el sentido católico de la creación.
El mundo cristiano es mundo creado, Dios crea al mundo por generosidad. El universo es una expresión de Dios que revela su presencia. Las criaturas son signos que nos hablan de Dios.
Por ser criatura de Dios, el mundo es su imagen; refleja este carácter divino al que llamamos belleza. Todas las criaturas reflejan a Dios, se asemejan a Dios; además se hallan unidas entre sí por un mismo origen (Dios). Todo el universo es un inmenso libro vital e inagotable donde las cosas se nos manifiestan y manifiestan a Dios.
La criatura más humilde ha sido creada para dar gloria a Dios y para alcanzar su propia perfección. En toda su actividad, la naturaleza alaba a Dios, el mundo es una inmensa aspiración a Dios.
El mundo clama por el hombre, todo ha sido creado para el hombre, todo se orienta hacia el hombre. Esto lo vemos afirmado como verdad religiosa en el Génesis, al dividir la obra creadora en tres etapas: elementos, seres vivos, hombre; y al llamar al hombre rey de la creación. Sólo el hombre puede, con plena conciencia, con el conocimiento y el amor, llevar al mundo hacia Dios. Es el animal que domina para servir y rendir homenaje. De este modo es verdaderamente sacerdote de la creación.
Hemos crecido pensando que éramos propietarios y dominadores del mundo. Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da su aliento y su agua nos vivifica y restaura.
Dios no sólo le encomendó el mundo al hombre, sino que su propia vida es un don que debe ser protegido de diversas formas de degradación. El auténtico desarrollo humano posee un carácter moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar atención al mundo natural.
Tenemos la idea de que no existen verdades indiscutibles y nos consideramos con una libertad sin límites. Sin embargo el hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también es naturaleza.
El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ninguna instancia por encima de nosotros, sino que sólo nos vemos a nosotros mismos.
“Que los seres humanos destruyan la diversidad biológica, degraden la integridad de la tierra y contribuyan al cambio climático; que contaminen las aguas, el suelo y el aire implica un pecado. Porque un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios”.
Los cristianos estamos llamados a “aceptar el mundo como sacramento de comunión, como modo de compartir con Dios y con el prójimo”.
La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común. Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación; cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades.



“EL MUNDO ES BELLO POR SER REFLEJO DEL CARÁCTER DIVINO”
  
Bibliografía: El sentido cristiano del hombre (Jean Mouroux); Laudato Si (Papa Francisco)



ENCUENTRO
MATERIAL PARROQUIA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR - LA RIOJA
Recursos: Encíclica Laudato Si’; La Pachamama; R. Mercado Luna, La lampalagua; R. Mercado Luna, Rodán era un perro.

LEEMOS GN 1, 1-2, 4
Otros textos bíblicos: Gn 2, 4-25; Sal 8; 104; Si 42, 15-43, 33.

REFLEXIONAMOS Y DIALOGAMOS
¿Qué nos sugieren las siguientes palabras del texto…
  • Dios creó el cielo y la tierra… Dios vio que cada cosa era buena?
  • Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza?
  • Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno?
Pensando en la ecología, ¿qué tiene para enseñarnos la Palabra de Dios leída?
¿Qué podríamos hacer cada uno, con la familia y como comunidad para proteger a la Madre Tierra?

REZAMOS
ORACIÓN CRISTIANA CON LA CREACIÓN
(Francisco, Laudato si’)

Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas,
que salieron de tu mano poderosa.
Son tuyas,
y están llenas de tu presencia y de tu ternura.
Alabado seas.
Hijo de Dios, Jesús,
por ti fueron creadas todas las cosas.
Te formaste en el seno materno de María,
te hiciste parte de esta tierra,
y miraste este mundo con ojos humanos.
Hoy estás vivo en cada criatura
con tu gloria de resucitado.
Alabado seas.
Espíritu Santo, que con tu luz
orientas este mundo hacia el amor del Padre
y acompañas el gemido de la creación,
tú vives también en nuestros corazones
para impulsarnos al bien.
Alabado seas.
Señor Uno y Trino,
comunidad preciosa de amor infinito,
enséñanos a contemplarte
en la belleza del universo,
donde todo nos habla de ti.
Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud
por cada ser que has creado.
Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos
con todo lo que existe.
Dios de amor,
muéstranos nuestro lugar en este mundo
como instrumentos de tu cariño
por todos los seres de esta tierra,
porque ninguno de ellos está olvidado ante ti.
Ilumina a los dueños del poder y del dinero
para que se guarden del pecado de la indiferencia,
amen el bien común, promuevan a los débiles,
y cuiden este mundo que habitamos.
Los pobres y la tierra están clamando:
Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz,
para proteger toda vida,
para preparar un futuro mejor,
para que venga tu Reino
de justicia, de paz, de amor y de hermosura.
Alabado seas.
Amén.


NOS COMPROMETEMOS A…

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