ABRAHAM, NUESTRO PADRE EN LA FE
¿Quién es Abraham? ¿Existió o no existió?
Lo que ahora nos interesa no es la figura histórica de Abraham, sino lo que se conoce por la tradición bíblica: su figura, lo que Dios hizo con él, lo que nos ha sido transmitido a través de él, es decir, lo que Abraham representa para nosotros.
Abraham representa al Pueblo que busca a Dios, al hombre que busca a Dios, a todos los que buscan a Dios.
El es nuestro padre en la fe. Esto quiere decir que Abraham nos enseña, nos da la tradición, nos indica cómo debemos comportarnos. Por lo tanto los sucesos, los miedos, la soledad, la gracia de Abraham representa lo mismo que sentimos cada uno de nosotros ante Dios. Es el modelo a seguir por el hombre en la aceptación, disponibilidad y apertura a la fe y a la esperanza.
Abraham nos enseña a estar dispuestos ante a la palabra de Dios. Un ponerse ante Dios difícil, progresivo, atormentado. Aceptando y creyendo ante toda esperanza. Confiándonos a Dios total y libremente.
Nosotros podemos meditar la vida de Abraham como una peregrinación en la fe. Una peregrinación que va desde un determinado punto de partida, hasta un determinado punto de llegada y a través de diferentes etapas.
Cada uno de nosotros también hemos tenido un punto de partida en nuestra vida religiosa. Contemplando el punto de partida de Abraham podremos reflexionar sobre el punto de partida de nuestra propia religiosidad, de nuestro camino hacia Dios.
Se pueden vivir muchos años en una experiencia religiosa que no se hace profunda; pero Dios siempre llama. Por eso es importante que nos preguntemos cuáles fueron nuestros inicios, que precisemos ese tiempo, esos años, ese período, las luces, las sombras, las dificultades, la ausencia de Dios y luego la recuperación espiritual.
Deberíamos recordar brevemente todo este período y ponerlo ante Dios.
ENCUENTRO
Objetivo: Intentar comprender a Abraham a partir de nuestra propia situación religiosa. ¿Qué me dice Abraham a mí hoy?
1) Partir de la vida.
En silencio hacer un repaso de nuestra vida para poder identificar aquellos momentos en los que hemos sentido la presencia de Dios. Realizar una línea de tiempo con dichos momentos.
2) Leemos Gn. 12, 1-9
El Señor dijo a Abram: «Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré.
Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición.
Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra».
Abram partió, como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él.
Cuando salió de Jarán, Abram tenía setenta y cinco años. Tomó a su esposa Sarai, a su sobrino Lot, con todos los bienes que habían adquirido y todas las personas que habían reunido en Jarán, y se encaminaron hacia la tierra de Canaán.
Al llegar a Canaán, Abram recorrió el país hasta el lugar santo de Siquém, hasta la encina de Moré. En ese tiempo, los cananeos ocupaban el país. Entonces el Señor se apareció a Abram y le dijo: «Yo daré esta tierra a tu descendencia». Allí Abram erigió un altar al Señor, que se le había aparecido. Después se trasladó hasta la región montañosa que está al este de Betel, que quedaba al oeste, y Ai, al este. También allí erigió un altar al Señor e invocó su Nombre. Luego siguió avanzando por etapas hasta el Négueb.
Para reflexionar
¿Qué recibe Abraham de parte de Dios? ¿Qué edad tenía? ¿Qué hace Abraham luego de hablar con Dios?
Nosotros, ¿hemos tenido esta llamada de Dios? ¿Cuándo? ¿Cómo sucedió?
Pensando en términos de vocación, de misión en el mundo, ¿cuál pienso que es el proyecto de Dios para mi vida?
¿Cómo estoy hoy respondiendo a su llamado?
¿Qué necesito para llevar a cabo su proyecto?
Otros textos: Rm. 4, 18-25 ; Hb. 11
3) Rezamos
DAME TUS OJOS
Dame tus ojos quiero ver,
dame tus palabras quiero hablar,
dame tu parecer...
Dame tus pies yo quiero ir,
dame tus deseos para sentir,
dame tu parecer...
Dame lo que necesito para ser como tú.
Dame tu voz, dame tu aliento,
toma mi tiempo es para ti.
Dame el camino que debo seguir.
Dame tus sueños, tus anhelos,
tus pensamientos, tu sentir,
dame tu vida para vivir.
Déjame ver lo que tu vez,
dame de tu gracia, tu poder,
dame tu corazón...
Déjame ver en tu interior,
para ser cambiado por tu amor,
dame tu corazón…
NOS COMPROMETEMOS A

No hay comentarios.:
Publicar un comentario